Sin duda es uno de los elementos que más controversia generan pero que mejor conviene tener claro. El concepto de vivienda habitual es clave para cualquier persona con una hipoteca que desee pagar menos en la declaración de la renta o que incluso busque una jugosa devolución. Os explicamos exactamente en qué consiste.

Desgravar por la vivienda habitual es algo habitual en la declaración de la renta. De hecho, miles de personas deducen por la compra, alquiler y rehabilitación de su vivienda todos los años, aunque las consiguientes reformas fiscales han ido mermando la capacidad de pagar menos impuestos por este concepto. Sin embargo, no todos aplican correctamente las deducciones y no por mala fe, sino por desconocimiento de la legislación vigente y de qué se considera vivienda habitual a efectos fiscales. Así, después llegan los sustos cuando Hacienda reclama las deducciones mal practicadas, cuando se vende la vivienda antes de tiempo o cuando se pretende disfrutar de la exención por reinversión en vivienda habitual, por poner algunos ejemplos.

Para la Agencia Tributaria se considera vivienda habitual del contribuyente la que cumpla los siguientes requisitos:

La vivienda tampoco pierde el carácter de habitual en los siguientes supuestos:

En caso de existir pluralidad de viviendas, se entenderá como “habitual” aquélla en la que el contribuyente resida durante más de 183 días al año.

¿Qué pasa con los garajes, trasteros, etc?

También tiene consideración de vivienda habitual, los anejos (plazas de garaje con un máximo de dos, trasteros, piscinas, etc.), pero para ello deberán estar situados en el mismo edificio que la vivienda y su adquisición deberá realizarse en el mismo acto junto con la vivienda

También se considera fiscalmente adquisición de la vivienda habitual:

Bases máximas de inversiones deducibles. 

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